El Carnaval Dominicano

"Bailar, disfrutar y espantar al Diablo"

Los carnavales de la República Dominicana son una experiencia única, con un origen mezcla de los carnavales europeos y de ritos africanos.

Las primeras referencias son de 1520, en ocasión de una visita de Fray Bartolomé de las Casas. en aquella época los habitantes de la Vega Vieja se disfrazaban de moros y cristianos y realizaban festejos que evolucionaron en las celebraciones actuales.


Hoy, su mayor intensidad ocurre a finales del mes de febrero en su último fin de semana, con calles llenas de júbilo y danzas. Dependiendo de la región, en algunos sitios se celebra todos los fines de semana del mes de febrero e incluso hasta inicios de marzo. Muchas veces desbordan las fechas habituales en otros países, llegando a prolongarse más allá de la semana Santa, asociándose más con las fechas de la Independencia (27 de febrero de 1844) y de la Restauración (16 de agosto de 1865), que con las carnestolendas. Existen otras fechas particulares en las que algunas poblaciones celebran carnavales aislados, pero con la misma creatividad y entusiasmo mostrado en febrero por toda la nación. Muchos de ellos tienen un origen más africano, son los llamados "carnavales cimarrones".

Las localidades que presumen de los mejores carnavales son:

La Vega

Durante años el carnaval vegano mantuvo una expresión predominantemente españolizada, simbolizada en una expresiva teatralización, el baile de las cintas y sus Diablos Cojuelos, con trajes simples de color rojo, amarillo, verde y con sus máscaras representativas del diablo medieval.

Cada domingo del mes de febrero en horas de la tarde, los Diablos Cojuelos salen a la calle armados de sus vejigas de toro, golpeando a todo el que ose bajar a la calle, pero respetando a los que se mantienen en la acera o calzada.

Esta dimensión pintoresca, herencia colonial, se transformará con la presencia afro, donde jugaron importante papel migraciones cubanas y los pobladores de los barrios populares de la Vega.

Montecristi

Montecristi tiene una hermosa tradición de carnaval popular, muy singular y extraordinariamente simbólico, expresado privilegiadamente en Los Toros como personaje central, que se dramatiza con sus enfrentamientos con Los Civiles. Estos consisten en un verdadero duelo con fuetes (látigos), con los que se procura derribar al oponente o atemorizarlo.

Los Toros tienen el rostro cubierto con una máscara de lechón (cerdo) y usan vistosos trajes de colores, revestidos en su interior con material para protegerlos de los azotes de sus contrarios. Los Civiles en cambio, deben usar pantalones cortos y ropa normal. El ganador del encuentro es quien soporta con mayor éxito los embates del contrario o quien consigue derribar a su oponente.

San Pedro de Macorís

El carnaval macorisano está protagonizado por los Guloyas, diablos vestidos con trajes de llamativos colores, adornados con espejos pequeños y capa amarilla y roja. Con sus vejigas de toro y fuetes, bailan al compás de la flauta, el cencerro y la tambora. Este baile viene de las Antillas Británicas, de donde vienen muchos de los habitantes de la ciudad.

Santiago de los Caballeros



En las calles de los barrios populares, particularmente en La Joya y Los Pepines, es donde se origina uno de los carnavales más auténticos del país, donde surgirán los Joyeros y los Pepineros de la ciudad, disfrazados con coloridos trajes y atacándose mutuamente, siguiendo una larga tradición de rivalidad entre ellos.

Ver la versión en inglés de este post aquí: The Dominican Carnival

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